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Arroyo Plátanos-Conchitas: un curso de agua muerta…

Metales pesados, coliformes fecales y otros contaminantes
es la realidad a la que están sometidos quienes están obligados a vivir en la cercanía del arroyo.

 

 

Un análisis de calidad de agua realizado por la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) en el arroyo Plátanos-Conchitas, a la altura de Mitre y la calle 41 (Berazategui), da cuentas de la alarmante situación de ese curso de agua, donde la falta de oxígeno, los coliformes fecales y el cromo integran un cóctel contaminante para todos los que vivan en las inmediaciones de dicho arroyo.

Las muestras tomadas a principios de noviembre y su posterior análisis físico-químico, no dejan lugar a dudas: el oxígeno disuelto en el agua es tan escaso (0,8 partes por millón, frente a los 5.000 PPM de los valores guías) que allí solo proliferan bacterias anaeróbicas y gérmenes patógenos, microorganismos peligrosos para la salud humana.

El otro dato preocupante, obtenido de las muestras tomadas, es la cantidad de coliformes fecales existentes en dicho arroyo: en las conclusiones del informe del Programa Ambiental de Extensión Universitaria de la UNLP se asegura que “los coliformes fecales encontrados superan el límite de las normas de calidad para desagües cloacales”. Dicho de otro modo, el Plátanos-Conchitas tiene más carga de excrementos que lo permitido en una cloaca, lo que explica ese olor pestilente cada vez que se cruza por las cercanías de ese arroyo.

Si algo podría complicar aún más ese curso de agua, es la existencia de metales pesados: el Cromo (IV) o Cromo hexavalente es el más peligroso de los tres estados de ese metal pesado, que duplica los valores guías permitidos, convirtiendo al arroyo en un foco de enfermedades como cáncer y leucemia y generador de problemas renales y hepáticos, entre otras dolencias.

Todo ese caudal de contaminación, que termina en el Río de la Plata, sin tratamiento alguno, es producto de los vuelcos clandestinos de curtiembres y fábricas de baterías, gracias a los laxos controles del Estado sobre vuelcos industriales.

Quienes habiten en las inmediaciones del Arroyo Plátanos-Conchitas están expuestos a contraer enfermedades graves para la salud humana, mientras los controles de descargas industriales brillan por su ausencia o son falseados, ya que es la única manera de entender la situación de ese curso de agua muerta que es el arroyo Plátanos-Conchitas.