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Berazategui: y al final la bacteria Shigella que generó la epidemia de gastroenterocolitis estaba en la red de distribución del agua

CongresoSocioambientalRosarioEn Berazategui hay actitudes que no figuran entre el comportamiento de los  funcionarios municipales. Información oficial: casi nula. Autocrítica: jamás. Reconocer errores: nunca. Asumir responsabilidad: de ninguna manera.

La consigna, para estas gestiones gubernamentales, parece ser “cuidar la imagen”, “pagar los menores costos posibles” y “buscar responsabilidades en otro lado”. Pareciera ser que con estos (malos) “mandatos” gobiernan. Primero el intendente Patricio Mussi dijo a través de las redes sociales que el agua era buena y apta para su consumo, después misteriosamente este comunicado desapareció de su cuenta personal y de la página oficial del municipio. En su lugar apareció el 16 de abril un video -cortado y mal editado- en que se lo veía dubitativo y negando realidades inocultables. Otra vez, sin dar ningún tipo de información real sobre la crisis sanitaria por la que estaba (está) pasando la población que él gobierna.

Ante la realidad inocultable, habló de “algunos problemas de cloración del agua”, pero ocultó un informe del Organismo de Control del Agua de Buenos Aires (OCABA), donde en septiembre de 2015 informó que en un control de rutina habían detectado que desde el punto de vista bacteriológico el agua alcanzaba una clasificación de mala, ya que se determinaron colonias de Coliformes Totales en el Barrio La Paz, el Jardín de Infantes Modelo N 21 y la Escuela Media N 14. Además de ello el informe de la OCABA determinó concentraciones de Nitratos por encima de lo establecido en 7 redes de distribución de agua del distrito. Ante esta realidad, nos preguntamos: ¿Qué se hizo al respecto?

El OCABA informó el 15 de abril, un día antes de las declaraciones de Patricio Mussi vía video en redes sociales, que de trece muestras realizadas en las redes de distribución de agua en DIEZ la cloración era INSUFICIENTE y en las tres restantes dos estaban significativamente por encima de lo correcto para evitar daños en la salud de la población. Conclusión: La baja cloración permite la contaminación del agua. El agua de Berazategui estaba mal clorada y las autoridades lo sabían, aún cuando seguían diciéndole a la población que no había tal problema, aun cuando debían subsanar los problemas, informar y recorrer todos los barrios con agua segura.

Quisieron sacarse la responsabilidad de encima, pero las pruebas fueron contundentes, la presión de los vecinos y movimientos sociales -que fuimos los que alertamos del brote existente, y continuamos con la presión- hicieron que tanto el fantasmal “Comité de Crisis” como las autoridades provinciales y municipales no les quedara más remedio que reconocer que el problema estaba en la distribución del agua y lanzaron una campaña tardía y aún insuficiente, a 20 días del brote un colorido cartel explicativo suena a burla. Pusieron el centro de su atención en las escuelas, que es correcto porque allí está uno de los lugares más sensibles, pero con la misma lógica del marketing, las desinfecciones resultan dudosas, y como mínimo insuficientes. Para completar siguen ausentes en los barrios a los que no abastecen de información práctica y contundente sobre las medidas de higiene a tomar, como tampoco distribuyen agua segura y lavandina, productos esenciales en una campaña seria. Como siempre el costo de cuidar la salud lo paga la población.

El tiempo y la cloración, incluso excesiva, del agua ira eliminando la bacteria aunque muchos casos más se siguen y seguirán produciendo, pero parece ser que por estas tierras nunca sabremos cuantos enfermos hubo realmente al final de la epidemia, ni como se produjo la contaminación del agua (porque si lo saben guardan el secreto bajo 7 llaves), tampoco conoceremos cuantas victimas fatales produjo el brote. Peor aún peor, no conoceremos – sino insistimos día tras día, y claro que lo haremos – los procedimientos que tomará el Estado para evitar que esto vuelva a ocurrir.

Para las autoridades provinciales y municipales la preocupación central seguirá siendo cuidar la imagen, pero no se equivoquen: con sus actitudes la credibilidad en sus capacidades y nivel de humanidad han caído significativamente.