La epidemia “negada”

Crisis Sanitaria en Berazategui por miles de casos de gastroenterocolitis

CongresoSocioambientalRosario

Al mismo tiempo que el Comité de Crisis cerraba el “brote” de gastroenterocolitis, los casos oficialmente reconocidos llegaban a 1100 casos, aunque nunca se contabilizaron los casos “confirmados” de enfermos de Berazategui que se atendieron en forma particular en clínicas y consultorios privados de Quilmes y Florencio Varela, ni los que fueron derivados directamente a los Hospitales Iriarte y Mi Pueblo de esos distritos, porque el Hospital Evita Pueblo de Berazategui había colapsado.

Bueno es recordar que el Comité de Crisis (integrado por funcionarios provinciales y municipales) recomendó una serie de medidas a aplicarse en todas las escuelas, que incluía desinfección profunda de establecimientos escolares, limpieza de tanques y cloración de los mismos. Estas tres condiciones eran las mínimas para recomenzar las clases, aunque no se cumplió en varios colegios y las clases se dieron igual, exponiendo a docentes y trabajadores al riesgo de contagio.

Por otra parte, los presidentes de Bloque de concejales de la oposición, dentro del Concejo Deliberante de Berazategui, presentaron “sobre tablas” (para que sea tratado en esa misma sesión) un pedido de informes para solicitar al Departamento Ejecutivo (el intendente) que informe pormenorizadamente sobre lo realizado por la comuna frente a la crisis por gastroenterocolitis. Y los concejales seguidores del jefe comunal, una vez más, hicieron lo de siempre: votaron en contra de informar, profundizando el manto de silencio alrededor de la epidemia negada.

Misma actitud tuvo el intendente de Berazategui, cuando un grupo de organizaciones sindicales, políticas y sociales -entre las que se encontraba el Foro Regional en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medio Ambiente (El Foro)- entregaron un petitorio, exigiendo la intervención “activa” del Estado, proveyendo agua segura y lavandina, entre otras cuestiones. El petitorio fue recibido no por el jefe comunal, ni por su secretario de gobierno, ni por un funcionario de salud… el pedido fue recibido por un funcionario de seguridad, rodeado de efectivos policiales locales y provinciales. Y la respuesta al petitorio, aún la estamos esperando.

Pero ese manto de silencio impuesto por las autoridades se alteró por una denuncia y la intervención posterior de la justicia quilmeña, que mandó allanar el Hospital Evita Pueblo de Berazategui, el Centro de Salud Sabatto y la Secretaría de Obras y Servicios Públicos, estos dos últimos organismos dependientes de la Municipalidad de Berazategui.

El tiempo dirá si el “ariete” judicial romperá el cerco de silencio impuesto, y se sabrá la verdad sobre qué motivó la epidemia negada, la cantidad real de enfermos de gastroenterocolitis que sufrió Berazategui y si la respuesta de las autoridades estuvo a la

¿Agua segura? altura de las circunstancias.

Lo que sí se sabe, con certezas, es que la cloración de los pozos es “manual”, sin criterios controlados de dosificación que garanticen la eliminación de la bacteria, ni el exceso de cloro, que también es motivo de alerta, si una alta carga de dicho cloro se mantiene en el tiempo. Dicha información, fue obtenida off the record de un empleado municipal mientras cloraba un pozo, cuando un integrante del Foro se acercó a consultarlo.

Dicha revelación, encaja perfectamente con los últimos análisis de agua realizados por la OCABA (Órgano de Control del Agua de Buenos Aires) que con fecha 15 de abril determinó que de 13 muestras extraídas, 9 resultados dieron índices de cloración inferiores a 0,5 partes por millón de cloro, que es el límite mínimo para decir que el agua está libre de bacterias. 

De este modo, el exceso de cloro provoca afecciones a la salud, si su ingesta se prolonga en el tiempo… y no elimina las bacterias si la dosificación es menor a 0,5 partes por millón. Ahí está el secreto de la gestión de agua segura, que las autoridades deberían conocer.

Por otra parte, los problemas en la infraestructura cloacal es de vital importancia en épocas de bacterias y contagios: durante las tormentas, varias cloacas –por roturas y por exceso de agua- saturan y comienzan a derramar sus cargas en la vía pública, como sucede en 21 y Dardo Rocha, 8 y 140, 14 y 142 y en 32 y 162. Pisar desechos cloacales e ingresar a su casa, su trabajo o donde fuere, es un posible foco de contagio, aunque las autoridades nunca alertaron sobre esos posibles peligros. 

Apuntes a tener en cuenta sobre la shigelosis

La shigelosis es una enfermedad infecciosa causada por un grupo de bacterias llamadas Shigella, que representa un problema importante de salud pública mundial, que afecta principalmente a países en vías de desarrollo. Provoca muchas complicaciones graves en la salud, con una alta tasa de mortalidad, en especial cuando la enfermedad es causada por el tipo Shigella Dysenteriae serotipo 1, conocida como bacilo de Shiga, en honor a su creador, el científico japonés Kiyoshi Shiga, quien la descubrió en 1897.

La Organización Mundial de la Salud estima que ocurren más de 1.800.000 muertes cada año por cuadros de infecciones gastrointestinales asociados a agua y alimentos contaminados. En Argentina, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, se constató que durante el período 2010 a 2012, la bacteria en cuestión fue la principal causante de las diarreas bacterianas que se presentaron en el país.

Hay varias especies diferentes de esta bacteria, clasificadas en cuatro subgrupos:

Serogrupo A: Shigella dysenteriae (12 serotipos), es un tipo que se encuentra en los países del mundo en desarrollo donde ocasiona epidemias mortíferas.

Serogrupo B: Shigella flexneri (6 serotipos), causante de cerca de una tercera parte de los casos de shigelosis en los Estados Unidos.

Serogrupo C: Shigella boydii (23 serotipos).

Serogrupo D: Shigella sonnei (1 serotipo), conocida también como Shigella del grupo D, que ocasiona shigelosis en países desarrollados y se está aislando en países en vías de desarrollo por factores como el turismo etc.

Esta enfermedad es la más transmisible de las enfermedades intestinales de origen bacteriano y uno de los cinco microorganismos patógenos identificados con mayor frecuencia en niños con diarrea aguda (o disentería), los otros son los rotavirus, la Escherichia coli enteropatógena, Escherichia coli enterotoxígena y la Campylobacter jejuni.

Las manifestaciones clínicas de la shigelosis por lo general incluyen deposiciones frecuentes con heces que contienen sangre y/u mucosa, fiebre, decaimiento general, dolores muscular y sobretodo abdominal y tenesmo rectal. La enfermedad comúnmente comienza con diarrea acuosa, seguida 24 a 48 horas después por la aparición de sangre y moco en las heces. Puede producir deshidratación, pero solo en una pequeña proporción de los casos.

Entre las diversas complicaciones, que pueden presentarse en 15 a 30% de los pacientes hospitalizados y especialmente en los niños, están la anorexia prolongada, deterioro del estado de nutrición, enteropatía con pérdida de proteínas, síndrome urémico hemolítico, reacción leucemoide, neumonía, conjuntivitis, artritis, íleo paralítico, megacolon tóxico, perforación del colon, prolapso rectal y diarrea persistente.

Las tasas de mortalidad entre los casos hospitalizados infectados por Shigella Dysenteriae serotipo 1 pueden superar el 10% de los afectados, a pesar de la administración de los tratamientos recomendados. La enfermedad es más grave y con mayor mortalidad cuando se produce inmediatamente después del sarampión o cuando existe malnutrición previa.

El tratamiento de los casos graves de contaminación con la mencionada bacteria es costoso, pues es necesaria una atención especializada, que puede requerir la administración de antibióticos nuevos y caros. Además de las vacunas, las medidas útiles y efectivas para prevenir la shigelosis comprenden la interrupción de la transmisión del agente patógeno mediante el mejoramiento de la higiene personal y las condiciones sanitarias y el suministro de cantidades adecuadas de agua segura para beber, asearse y para todas las necesidades domésticas, medidas que reducen la transmisión del microorganismo desde las heces a la boca.

Las medidas específicas eficaces comprenden el lavado de las manos con agua y jabón después de defecar y antes de manipular alimentos, las prácticas higiénicas en la preparación y conservación de los alimentos y la eliminación adecuada o confinamiento de los excrementos y los elementos de limpieza íntima.

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