Reserva de Biosfera Pereyra Iraola: la gran ignorada de la provincia
Mientras la UNESCO amplía su red global de reservas de biosfera y fortalece la protección de ecosistemas en catorce países, la provincia de Buenos Aires no cumple sus obligaciones con la Reserva de Biosfera Pereyra Iraola.

Las reservas de biosfera designadas por la UNESCO “son territorios relevantes por su valor ecológico, donde las personas viven en armonía con la naturaleza, conservan la diversidad natural y cultural, progresan en desarrollo sostenible y conectan a las comunidades en una red global”, según explican en su sitio web. Las reservas, junto con los sitios naturales del Patrimonio Mundial y Geoparques, suman más de 13 millones de km² de ecosistemas terrestres y marinos bajo la protección de este organismo.
A principios de junio, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, la UNESCO anunció la incorporación de catorce nuevas reservas de biosfera en el mundo. La decisión tiene como fin cumplir las metas del Marco Global para la Diversidad Biológica (Global Biodiversity Framework, GBF) de Kunming-Montreal, adoptado en 2023. Entre las veintitrés metas para el 2030 figuran “la conservación de al menos el 30% de las zonas terrestres, de aguas continentales y costeras y marinas” y “la restauración del 30% de los ecosistemas degradados”, además de la reducción de especies invasoras y de “subvenciones perjudiciales” para la biodiversidad.
Mientras la UNESCO realiza estos importantes avances en la preservación de los bienes naturales globales, una de las principales reservas de las quince que existen en la Argentina está en riesgo de perder su categoría. Se trata de la Reserva de Biosfera Pereyra Iraola, que se ve descuidada por las autoridades nacionales, provinciales y municipales.
Hace ya un tiempo que los entes responsables de velar por la protección de la Reserva no cumplen con sus obligaciones, permitiendo violaciones que deberían evitar.

Los principales riesgos
- La ausencia total de una red de zonas de amortiguación: en las fronteras norte (Punta Lara) y sur (Hudson) no existen delimitaciones en los lugares aún no antropizados o un listado de medidas a ser tomadas en zonas linderas a la Reserva que ya han sido ocupadas (en el caso de Berazategui, por barrios privados).
- El negocio de la apropiación de quintas: a través de maniobras poco claras, quintas de la zona destinada a la producción ecológica del parque pasan a ser casas de alquiler o complejos habitacionales para fin de semana. A pesar de las denuncias realizadas, no se nota la acción del gobierno provincial para detenerlo.
- El daño a la flora y fauna de la reserva: las prácticas de tiro y utilización de espacios cada vez mayores para otras actividades de preparación física de los cadetes de las Escuelas de la Policía provincial afectan negativamente a una biodiversidad que debería ser protegida. El tema fue planteado ante las autoridades correspondientes, pero no dieron respuestas.
- Animales contra conductores: el Camino Centenario y el Camino General Belgrano deberían contar con amortiguadores de velocidad, cartelería indicativa y una iluminación acorde a una zona de protección animal.
- Pérdida de hectáreas pertenecientes a la Reserva: tal es el caso del acceso a la autopista Buenos Aires – La Plata que se está realizando por AUBASA, a la altura de City Bell, con la violatoria autorización de las autoridades provincial, sin consulta pública y sin propuestas alternativas, que afecta a parte de la zona de amortiguación y áreas de uso mixto a un lado y otro de la autopista.
Las autoridades de Ensenada y Berazategui no cumplen con sus obligaciones, mientras que el Comité de Gestión y el Gobierno de la provincia de Buenos Aires son corresponsables de esta irresponsabilidad al no exigirles el cumplimiento de las directivas surgidas de la última inspección de la UNESCO. Si esta situación continúa, una de las reservas de biosfera más importantes de Argentina podría perder su categoría, quedando a merced de los interesados que quieran dividir la torta para su propio beneficio.
El director general de la UNESCO, Khaled El-Enany, dijo al presentar las catorce nuevas reservas: “Las reservas de biosfera nos confirman cada día que proteger la naturaleza y mejorar la vida de las personas no son objetivos contrapuestos. Las designaciones de este año abarcan todos los continentes habitados y muestran plenamente lo que significa vivir en armonía con la naturaleza”. En la provincia de Buenos Aires tenemos mucho que aprender sobre eso.



