La costa de Bernal dentro del sistema fluvial Parano-platense.

Por Elián L. Guerrero

Introducción

Se pretende en este escrito dar una síntesis de los procesos ecológicos y biogeográficos que acontecen en la localidad de Bernal y adyacencias. Estos conceptos son de importancia para la biología de la conservación y perfectamente aplicables al caso de estudio.

Dentro del sistema fluvial Paraná-Uruguay-Plata, la dispersión de biota “Paranaense” o “Guayano-Brasileña” se da desde su fuente tropical (sur de Brasil, este de Paraguay y norte de Argentina) hacia su límite sur en la provincia de Buenos Aires. Al descender latitudinalmente, la progresiva rigurosidad del clima se vuelve, para algunas especies, un impedimento importante para que sus  sub-poblaciones se desarrollen normalmente.

Es por eso que dicha biota termina relegada a las márgenes de los cursos de agua y humedales, en donde se atemperan las condiciones climáticas.

 

Áreas fuente y áreas sumidero

He aquí bien ejemplificado el concepto metapoblacional de áreas fuente y sumidero. La Mesopotamia argentina y regiones adyacentes sirven de área fuente, o sea que proveen de individuos (por migración) a las áreas sumidero. En números, en las áreas fuente nacen más de los que mueren, y el excedente migra. El área sumidero para muchas especies se constituye en el Río de La Plata. Esto es así para la mayor parte de las especies que llegan allí al principio, aunque con el correr del tiempo, algunas logran establecer poblaciones estables. De la cantidad de individuos que arriban, un buen número perecen al llegar, o llegan ya muertos. Del resto algunos morirán con el correr del tiempo y quizás una pequeña parte logre reproducirse con éxito. Mientras la mayoría de los individuos de la sub-población mueran y este número supere al de nacimientos, se considera que el área está funcionando como sumidero, recibiendo por migración más que por alumbramientos. Solo algunas especies, más tolerantes ambientalmente, logran establecerse en la costa platense, dándole a las márgenes del río su aspecto “subtropical”.

Biogeografía de Islas

En el presente, la fuerte fragmentación del hábitat ha llevado al sector más distal del sistema fluvial (Río de la Plata) a funcionar como un archipiélago lineal de islas. Los bosques de la ribera del Plata se encuentran aislados unos de otros por ciudades costeras, puertos y otros puntos de contaminación intensa. Cada isla recibe por medio del río parte de la mencionada biota norteña. La riqueza de especies y diversidad de cada una de ellas depende de la cercanía a la fuente (para el caso, cuán cerca del Delta del Paraná estén), cuan grande sea el área que ocupa, cuanto tiempo ha permanecido con relativamente poca alteración antrópica y cuan benigno sea su clima (otra vez, el gradiente se da de norte a sur). En el área de estudio, un factor poco analizado, pero que quizás sea de vital importancia, es el desarrollo de albardones costeros. La vegetación ribereña no logra desarrollarse con vigor en terrenos demasiado bajos como los bañados y juncales costeros, ni en terrenos altos bien drenados compuestos de depósitos marinos cuaternarios sobre los que se desarrolla vegetación xeromorfa. Invariablemente alcanza esta vegetación su mayor brío sobre arenas finas y limos arenosos finos depositados por el Río de La Plata en forma de albardones paralelos a su margen y en el borde de los arroyos que en ese río desembocan.

El bosque de Bernal es una de estas islas. Su tamaño y continuidad con los bosques costeros de Don Bosco, Wilde y Villa Domínico hacia el norte, sumado a su posición cercana a la fuente e intermedia entre islas que ya tienen un grado de protección, como ser la Reserva Costanera Sur y la Reserva de Punta Lara, hacen de este lugar un sitio apto para su aditamento al sistema de reservas. Más aún, cuando el estudio de su flora y fauna ha demostrado en las sucesivas campañas que el área sirve de refugio a la población más austral de dos taxa de animales y dos de vegetales y que es un punto de hallazgo de numerosos representantes de la fauna y  flora proveniente del Paraná y Uruguay.

Cabe destacar que si bien pertenecientes al mismo sistema, las “islas” Costanera Sur, Bosques de Bernal y Reserva de Punta Lara, son diferentes. Cada parche ha tenido diferentes historias de uso de la tierra, tamaño distinto, diferentes tiempos de desarrollo, distino desarrollo geomorfológico y están ubicadas a diferentes distancias de la fuente.

Es por ello que Punta Lara, con muchísimo más tiempo de desarrollo, un área considerablemente más grande y una inalteración notable, presenta una diversidad y riqueza mayores, a pesar de encontrarse a mayor distancia de la fuente. Costanera Sur, la más cercana al Delta del Paraná, ha tenido poco tiempo de desarrollo, ocupa un área relativamente pequeña, tiene un gran efecto borde y una alteración muy importante debido a los incendios producidos intencionalmente. Es por lo tanto una reserva con una diversidad baja. En ella las poblaciones de muchas especies se nutren por migración y su hallazgo ha sido fortuito. Su riqueza es grande, pero hoy en día, las especies dominantes en cada taxocenosis son pocas. Bernal, ocupando una posición intermedia entre ambas, se postula para ser la que sirva de estacionamiento para especies que, bajando desde el Río Paraná o el Uruguay, puedan establecerse en su avance hacia el sur. Aquí los relevamientos, aunque preliminares, tienden a demostrar, al menos, una mayor diversidad y riqueza florística que Costanera Sur pero menor a la de Punta Lara. En lo que refiere a la composición de esta flora, sus bosques son similares a los hallados en Punta Lara, pero resguardando algunos vegetales y una fauna ligada al suelo que contiene componentes que no han sido hallados en esta última. Es decir que Bernal, tiene componentes paranaenses que no se hallan más al sur, pero que quizás se puedan llegar a encontrar en Punta Lara en un futuro si Bernal es protegido.

Por ser un sector con el mismo tiempo de desarrollo que Costanera Sur, bastante menos alterado desde su abandono y con un área más grande, podría constituirse como el engranaje necesario entre esta última y Punta Lara.

“Cada isla deja de funcionar si no funciona bien su inmediata cercana”.

Zona de amortiguación, efecto borde y reservas mudas

Por otra parte, la regularidad en los procesos de este frágil ecosistema, mantenido en parte por el río y en parte por la suerte, solo podrá ser garantizada por una amplia área de amortiguación. Al existir barrios en las cercanías, esta área obviamente tendría que confinarse al sector comprendido entre la Autopista Buenos Aires-La Plata y la línea de bosques, tosqueras y bañados. Es decir, que al menos tendría que ocupar los terrenos pertenecientes al Ceamse y otras empresas. En este sector se podrían realizar actividades de bajo impacto ambiental, y por su conformación fisiográfica lograda por el relleno de basura de más de 15 metros de altura, es especialmente atractivo para constituir un parque recreativo.

De otro modo el “efecto borde” conduciría inevitablemente a lo que se conoce como una “reserva muda”, es decir, una reserva en la que escasean visiblemente los animales vistosos. Estos integrantes sucumben por la cercanía entre los bordes de las reservas y las zonas de actividad humana, que por lo general es agresiva ambientalmente. Un buen ejemplo de este fenómeno se da en la Reserva Histórica y Micológica de Santa Catalina, en donde la herpetofauna pasó de estar conformada por una docena de escamados y varios anuros, a componerse solo por unas cuatro especies de escamados y cuatro de anuros. Este fenómeno se ha debido al efecto de la cercanía entre el bosque que constituye la reserva con los campos de actividad agrícola y la ciudad de Llavallol.

Conclusiones

La zona comprendida entre el Canal Santo Domingo y la Calle Espora, de ser protegida, será uno de los puntos de mayor interés para el estudio de los procesos naturales de la región. Se protegerán ambientes y ecosistemas muy amenazados y algunas especies escasísimas en la región. Permitirá conocer el dinamismo ecológico y la dispersión de biota guayano brasílica o paranaense en la ribera del Plata. Asimismo, logrará dar un espacio natural para que logren reinsertarse en el área especies que hace dos siglos atrás eran frecuentes en la zona y que hoy en día solo son traídos ocasionalmente por camalotales. Además será un espacio de recreación y descanzo muy necesario en la ciudad, de excelente ubicación, muy cercana a centros urbanos importantes.

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