DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

Cada 5 de junio, desde 1974, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que –según la ONU- invita a reflexionar sobre los problemas ambientales más apremiantes para el planeta.

El lema del Día Mundial del Medio Ambiente 2022 es “Una sola tierra”, la consigna intenta destacar la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza. Pero un breve recorrido por la realidad indica que el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra y la escasez del agua son problemas que están creciendo y que deben abordarse urgentemente si es que realmente se quiere alcanzar las metas establecidas en la Agenda para el Desarrollo Sostenible del 2030. El cambio ambiental que afecta al mundo está ocurriendo a una velocidad muchísimo más rápida de lo que se calculaba.

Hay que hablar sin eufemismos, atravesamos una crisis climática donde si bien aún podemos evitar la hecatombe esto depende de la toma de conciencia y la acción de los pueblos del mundo para imponer políticas alternativas a las que tienen las multinacionales, los países centrales y sus colonias.

Esta realidad hay que enfrentarla en todos lados, hasta en el rincón más pequeño.

En nuestro país seguimos batallando por una ley de humedales, pero la presión para evitar una verdadera ley ya no solo proviene de los sectores del negociado (agro ganadero, forestal, petrolero, minero, inmobiliario etc.) sino que ahora va creciendo una campaña mediática que opera fuertemente  poniéndola en  contraposición con los intereses populares y confundiendo con la crisis aguda que vivimos, y aparece la idea de “priorizar el trabajo y la modernización”, ¿progreso sobre la vida?

El proyecto que entró hace dos meses, no está aún en el temario de la comisión de Recursos Naturales de Diputados. No tiene los giros a otras comisiones. Se vislumbra otro año sin discusión del tema, y el próximo es electoral. Y para empeorar la cosa el Ministerio de Ambiente de Nación prepara un proyecto con todas las concesiones que le piden los sectores de poder. La excusa es que se basan en el Acuerdo de Ramsar, que entró en vigencia en el 1975, atrasan 50 años.

Además, celebran los avances en Vaca Muerta y reprimen a la población en Andalgalá que lucha por sus derechos. Impulsan la exploración hoffshore del petróleo. No paran el uso de contaminantes en la producción agropecuaria y ahora aprueban la utilización de un poderoso herbicida para el trigo. La energía verde se convierte en la panacea, solo por nombrar algunos de los problemas a enfrentar.

No escapa a esta situación el ecocidio con los bosques y humedales de Hudson y la destrucción sistemática de la Reserva de Pereyra Iraola.

Aún hay tiempo para reaccionar, pero esa reacción también debe ser de abajo hacia arriba.

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