Dragaron el Riachuelo y volcaron los sedimentos en las aguas del Río de la Plata

La Política On Line publicó el 25 de mayo de este año una entrevista, realizada por Diego Genoud, a Gustavo Mozeris ingeniero agrónomo y docente de la Cátedra de Sistemas Alimentarios de la Facultad de Agronomía de la UBA, quien hace dos años presentó junto al ingeniero Hugo Cetrángolo y a la Cátedra de Química Analítica de la Facultad un estudio que advertía sobre la contaminación que generaría el dragado de los sedimentos del Riachuelo y la decisión de volcarlos en las aguas abiertas del Río de la Plata.

El Ing. Mozeris afirma que la advertencia no fue tenida en cuenta y sostiene que ahora la calidad del agua que toman las 17 millones de personas que viven en Capital y Gran Buenos Aires está seriamente cuestionada. “Se trata de sedimentos que entran dentro de lo que se categoriza como residuo peligroso y deben tener un tratamiento especial, un confinamiento, un procesamiento. Son contaminantes cancerígenos”, afirma el experto.

Mozaris relata en la entrevista que la facultad viene trabajando, en “interacción con la Facultad de Ciencias Exactas, desde fines de los noventa, en lo que es el relevamiento de los sedimentos de la Cuenca Matanza Riachuelo y el impacto de la contaminación de la cuenca en la gente que vive a los costados, desde la zona agrícola ganadera, más aguas arriba, en Las Heras y Cañuelas, hasta el puerto de Dock Sud”.

En esta oportunidad, comenta que trabajaron en la evaluación de los contenidos de los metales pesados en los sedimentos de la cuenca en la última fracción. Es la zona conocida como Cuatro Bocas, donde desemboca el Riachuelo contra el Río de la Plata y se colecta todo lo que la cuenca viene arrastrando sedimentariamente. “Sabíamos, explica – Mozaris-  que si evaluábamos ahí, íbamos a tener una idea de cómo había evolucionado después de las tomas de muestras que se habían hecho en los noventa y a principios de los 2000”. La sorpresa, a pesar del trabajo de Acumar, fue que los contenidos eran tan elevados como en aquel entonces y más en algunos casos.

Fue allí que tomaron conocimiento de una obra de dragado para poder entrar al Puerto con buques de mayor calado y de que la obra preveía tirar los sedimentos contaminantes en el Río de la Plata, aguas arriba de las tomas de agua de Bernal. Ahí, “hicieron una presentación de los informes alertando de que las normativas indican que no se podía dragar y volcar libremente, ya que estos sedimentos entran dentro de la categoría  de residuos peligrosos y deben tener un tratamiento especial”, un confinamiento y un procesamiento, que en definitiva no se llevó a cabo.

Ese dragado fue realizado por la empresa Exolgan para que puedan ingresar barcos de mayor calado, ignorando de que esos sedimentos no podían ser volcados en aguas abiertas del Río de la Plata porque sin que tuvieron un tratamiento previo, como señalan las normativas española y holandesa, las que indicaba que con esos niveles de concentración de cromo y de mercurio, estaba prohibido arrojarlos en aguas abiertas.

“Exolgan tiró los sedimentos altamente contaminados del Riachuelo en el Río de la Plata, aguas arriba de las tomas de agua de Bernal.”

La realidad es que el trabajo de Acumar es mucho de limpieza pero nada con respecto a los sedimentos y a la discusión de qué hacer con estos.

“El informe tomó estado público y se puso a disposición pero la verdad es que no se ha podido avanzar mucho”, agrega el ingeniero. “Hubo algunas reuniones en ACUMAR hace dos años, después se discontinuaron y no fuimos convocados. Es necesario crear una normativa propia para ver cómo se deben manejar los sedimentos de los distintos puertos, el de Buenos Aires, el de Bahía Blanca. Hace falta armar una comisión con todos los especialistas, que hay muy buenos en el país, en torno a lo que tiene que ver con sedimentos y contaminantes”.

El informe, que ahora revela La Politica/Online tomó estado público y se puso a disposición de las autoridades, pero el entrevistado reconoce que en “verdad no se ha podido avanzar mucho”.

El Ing Mozaris afirma que “a la sociedad le diría que se informe, que no compre pescado podrido cuando le dicen que el Riachuelo está limpio. Lo esencial del Riachuelo es invisible a los ojos, está allá abajo, es un peligro potencial para la salud de los 17 millones de habitantes de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires. No se trata sólo de ver si está más limpio en términos de latas y de botellas sino de que haya un plan concreto de limpieza de lo que está ahí abajo”.

Como hemos repetido hasta el hartazgo del el Foro, la realidad es que estos contaminantes son cancerígenos. El cromo, el plomo es cancerigeno y totalmente silencioso.

La realidad, es que el dragado ya se hizo y el daño también. El gran interrogante es ¿Qué puede llegar a pasar?. Que cuestiones similares a esta sigan repitiéndose y que los responsables de evitarlo sigan mirando para otro lado, en aras del negocio, de un falso progreso o vaya uno a saber de que.

“La lógica de las empresas ya es conocida, lo que sorprende es la forma de actuar de las autoridades”, dice el entrevistado.

 

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