El desarrollo a cualquier costo es subdesarrollo

(por Edgardo Boyráz) La peste porcina africana afectó a 1,16 millones de cerdos solo en China, entre 2018 y 2019, que debieron ser sacrificados en forma preventiva para detener la ola de contagios, según afirmó oficialmente el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, aunque hay quienes estiman que esta cifra está subestimada. La epidemia afectó a otras naciones como Mongolia -donde más del 10% de la población porcina pereció debido a la enfermedad-, Vietnam (que es el 5° productor mundial y llevó al sacrificio a más de 3 millones de cerdos) y Corea del Sur, entre otros.


El problema de esta peste es que, en 2009, científicos chinos publicaron papers en reconocidas revistas de divulgación científica de EE.UU., donde alertaron sobre una mutación de una nueva cepa de la peste porcina que “podría” trasmitirse a los humanos, luego de descubrir que en 30 mil muestras tomadas de cerdos, entre 2011 y 2018, en 10 provincias chinas, se encontraron 179 virus diferentes de gripe porcina. Una de esas cepas, la H1N1, fue la que mutó de los cerdos a los humanos y dio inició a la pandemia de gripe en 2019. (1)
Una mención aparte merece la forma en que terminaron sus días esos cerdos infectados por la peste porcina africana, por lo menos en China: abrieron surcos inmensos en la tierra, los arrastraron hasta allí con topadoras y luego los tapaban con tierra… otros, antes de enterrarlos vivos los incendiaron con potentes lanzallamas. La paradoja es que murieron sufriendo, como sufrieron toda su vida, desde que nacieron en esas inmensas factorías que alimentan a los nuevos ricos y a la ascendente clase media china.

Factorías=condiciones indignas de existencia
En el sistema super tecnificado de factorías está el secreto de todos los males: los animales viven en encierro total y constante, sin ver el sol, rodeados de sus congéneres y casi sin posibilidad de moverse, hacinados, porque así es el sistema, para un más rápido engorde… y así, toda su vida, hasta el matadero.
Por sus condiciones de existencia antinatural, miserable, los animales se estresan, algunos se vuelven agresivos y tienden a mutilarse, por esos ni bien nacidos les arrancan los dientes y les cortan la cola, para que en el futuro no se lastimen.
Ese sistema de producción carcelario provoca que se deprima el sistema inmunológico de los animales, les bajan las defensas y son proclives a sufrir enfermedades. Y es allí donde interviene la ciencia y los laboratorios que crean nuevos antibióticos, cada vez más potentes, para evitar nuevas enfermedades. Y como las cepas mutan, se necesitan de nuevas investigaciones y más potentes medicamentos, en un círculo vicioso y peligroso donde la tasa de ganancia se impone a la salud zoonótica y humana.
Así es el Capitalismo en estado puro: se sostiene un modo de producción, si el mismo mantiene la cadena productiva y la tasa de ganancia, sin importar el gasto de recursos que se podrían evitar, aumentando el riesgo de contaminación ambiental y de propagación de enfermedades zoonóticas.
Es ese problema de salud pública y de sanidad animal generado por la producción intensiva de cerdos lo que llevó al gobierno chino a cerrar sus factorías y llevar el problema a otro lado: a la Argentina…

Menos bosques y humedales, más soja transgénica
Y como el paquete viene completo, a las factorías de cerdos le siguen el aumento de la frontera agrícola argentina, para plantar soja y maíz y así alimentar los cerdos, lo que deja picando otro problema: la deforestación de los espacios naturales… ¿será el bosque chaqueño-formoseño quien aportará sus vírgenes y nutritivos suelos para alimentar los cerdos?; o serán los humedales del delta del Paraná, o el bosque misionero, o…
No hay que olvidar que el desmonte viene asociado al desplazamiento de trabajadores rurales y pueblos originarios, pero también a inundaciones y sequias, lo que podría transformar a un problema ambiental en un conflicto social, como ya ha pasado: organizaciones como el Mocase-Vía Campesina y el Movimiento Nacional Campesino Indígena permanentemente denuncian la persecución de campesinos del movimiento a causa de resistir la expulsión de sus tierras en forma violenta para imponer el cultivo de soja. (2)

Alimentemos chanchitos…
Un pormenorizado informe de la FARN, echa luz sobre los volúmenes necesarios para alimentar a los cerdos: “Lograr esas 900.000 toneladas de carne porcina implicaría incrementar el stock de animales en casi 10 millones; adicionar más de 2.200.000 toneladas de maíz y unas 750.000 toneladas de soja para la alimentación de los porcinos (lo que a su vez implica sumar casi 290.000 y cerca de 250.000 hectáreas cosechadas de uno y otro grano); duplicaría las emisiones de Gas de Efecto Invernadero (GEI) del sector porcino y demandaría unos 12.000 millones de litros de agua potable a lo largo de toda la producción, sin contabilizar el agua para la limpieza (3)

Soja trans=siembra directa=glifosato=muerte
Y si decimos soja, hablamos de la utilización de tecnología de “siembra directa” que a su vez viene asociada con las semillas “modificadas genéticamente” y éstas con fumigación con glifosato, ese matayuyo que es la delicia del campo, que extermina todo tipo plantas e insectos para “cuidar” la plantita de soja, y que la Red de Pueblos Fumigados viene denunciando como generador de cáncer, nacimientos prematuros, abortos espontáneos, malformaciones y afecciones agudas en recién nacidos, entre otras calamidades, en las zonas rurales donde se fumiga el veneno.
Parece ser que nuestros gobernantes no tienen en cuenta el caso “testigo” en el país por uso de glifosato: la causa de las Madres del Barrio Ituzaingó “Anexo” en Córdoba, que incluso llegó a juicio penal con condenas para el productor y el fumigador. En la causa se sumaron estudios científicos que daban cuenta de las graves consecuencias del glifosato en las personas fumigadas. Bueno es recordar que este producto está prohibido en buena parte del mundo y la Organización Mundial de la Salud agregó al glifosato como “PROBABLE CANCERÍGENO HUMANO”, en 2015.

Nutrientes o aridez
El crecimiento alarmante de la frontera árida en Argentina, producto del monocultivo intensivo, se acrecentará: la soja extrae de la tierra altos índices de fósforo y azufre, pero también otros minerales como calcio, magnesio, entre otros microelementos. Por ello, es necesario el uso de fertilizantes químicos o naturales para reponer esos nutrientes que se van con la soja.
La rama “rural” del Movimiento de Trabajadores Excluidos le da una vuelta de rosca al tema “nutrientes” al proponer qué hacer con los cientos de toneladas de heces que generarán los miles de animales, teniendo como parámetro que un cerdo produce 4 veces más excrementos que un humano: “La producción de cerdos genera gran cantidad de efluentes, que debemos convertir en energía y fertilizantes orgánicos que devuelvan al suelo parte de los nutrientes que se hubieran exportado en el grano si el mismo no se convertía en carne”. (4)

Alternativas
¿Se puede terminar con esa espiral de producción carcelaria de cerdos, nuevas y más virulentas cepas, antibióticos cada vez más potentes y peligro de nuevas pandemias?
Si, y son los mismos aliados del gobierno, el MTE, los que proponen otra forma de hacer frente a la producción de carne de cerdo a granel: “Las grandes empresas agroindustriales, de capital concentrado y dueños distantes, no son una opción de desarrollo sustentable para nuestro pueblo, que asume demasiados riesgos, se queda con mucha contaminación y poco trabajo, mientras que el capital se concentra y extranjeriza. Afortunadamente, las mega factorías no son la única forma de producir cerdos: la agricultura familiar y asociativa, permite producir con mayor calidad, reduciendo los riesgos ambientales y redistribuyendo estructuralmente la riqueza desde su origen. Por este motivo, si este proyecto implica la instalación de granjas nuevas, invitamos a los responsables políticos de este acuerdo, a que piensen esas granjas como nodos de unidades productivas amigables con el ambiente, con capacidad de 100 a 500 madres, articuladas en estructuras asociativas y cooperativas, distribuidas a lo largo y ancho del país. La distribución territorial permite transformar el grano en carne cerca de los campos de cultivo, reduciendo la contaminación y el costo que se generan con el transporte”. (#4)
La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), en palabras de su vocero, Agustín Suárez, opinó en el mismo sentido: “Con el argumento de necesitar dólares, el gobierno sigue apoyándose en los grupos de lobby más importantes nacionales e internacionales para profundizar un modelo de producción agroexportadora. Ya vimos que, con 30 años de este modelo, nos llevó a más concentración de la producción y más dependencia. Y solo queda contaminación y saqueo. (…) La agroindustria promete dólares que, si es que entran, no solucionan el problema porque se vuelven a ir mediante el pago de la deuda externa”. (4)

Platita para la deuda
El gobierno y la oposición abrocharon un plan con corporaciones empresarias nativas y trasnacionales para profundizar el modelo de agronegocios transgénicos en Argentina con nuevas promesas de empleos, divisas y desarrollo, sin reparar ni un segundo en las consecuencias sociales, ambientales y sanitarias de un modelo que trajo concentración de la riqueza, contaminación y exclusión. El plan ya tiene nombre y apellido: “Estrategia de Reactivación Agroindustrial Exportadora, Inclusiva, Sustentable y Federal. Plan 2020-2030”.
Un excelente artículo publicado por la Cooperativa Lavaca, da cuentas sobre la propuesta “Estrategia…”: “La promesa, que tanto sedujo al Gobierno, es aumentar en 35.000 millones de dólares las exportaciones (pasar de los 65.000 actuales a 100.000 millones) y “generar 700.000 empleos”. No precisan cómo llegarán a esas cifras, pero igual lograron que muchos artículos periodísticos lo dieran por cierto y difundieran como la salvación pospandemia (…) Más exportaciones del agro implica el avance sobre nuevas áreas. La experiencia de las últimas décadas confirma que el modelo de agronegocios implicó el avance sobre campesinos, indígenas, montes nativos y humedales. El plan no menciona nada de esto, pero sí promete que su acción será “sin descuidar el entorno ambiental”. (5)

Alberto lo dijo
El 21 de julio de este año, el presidente Alberto Fernández tuvo una charla en vivo con jóvenes de diferentes provincias, transmitida por TV Pública, donde afirmó que “la Argentina que tenemos que construir es una Argentina medioambientalmente sustentable, dejar de producir contaminando. Dejar de infectar el aire que respiramos, dejar de ensuciar el agua que tomamos. Esa es una oportunidad que tenemos. El ambiente, que tanto le preocupa a los jóvenes, hay que cuidarlo mucho. Esta es nuestra casa, la Argentina es nuestra casa, el mundo es nuestra casa. Y no tenemos derechos a seguir destruyendo y maltratándola como hasta ahora. Y que no me vengan con los argumentos económicos para tratar de sostener que sigamos contaminando al mundo”.
Hermosas palabras, que contrastan con la realidad de un panorama oscuro, donde el gobierno de científicos se “olvidó” de revisar el pasado inmediato del fenómeno sojero, con desplazamientos, deforestación y agroquímicos de los últimos 30 años. Esa máxima que afirma que “el desarrollo a cualquier costo es subdesarrollo” está más vigente que nunca.

Bibliografía
1 “Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America” (PNAS). Artículo publicado por la revista de divulgación científica. 2009
2 “Trece años de soja en Argentina: las consecuencias inevitables de un modelo genocida y ecocida”. Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales y el Desarrollo (Ceprid) 2009
3 “¿Cerdos para China made in Argentina?” Investigación de la Fundación Argentina de Recursos Naturales (FARN). 2020
4 “La culpa no es del chancho…” Comunicado del Movimiento de Trabajadores Excluidos (Rama Rural) agrupados en la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Economía Popular. 2020
5 “Alianza transgénica: el plan 2030 que une al gobierno y la oposición e intensifica el modelo extractivo y contaminante”. Darío Aranda, Lavaca. 2020.

(La foto es ilustrativa)

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