Nada está a salvo en la ribera de Hudson

La “Lagunita de la Maltería” es un predio comprendido entre el barrio cerrado Pueblos del Plata y la colectora de la Autopista Buenos Aires–La Plata, la calle 55 (límite con Puerto Nizuc) y las lagunas de la ex Ripiolita, que se transformó en un espacio público por cesión de los Bemberg al construir el barrio cerrado “Las Acacias”, cumpliendo con el Decreto que los obligaba a ceder un porcentaje del territorio loteado a la comunidad. La laguna se transformó en un refugio de aves silvestres y, dado que el predio aledaño permaneció sin intervenciones, se desarrollaron en él pastizales, pajonales y bosques xerófitos nativos con una nutrida fauna asociada.
La riqueza de este ambiente fue reconocida por el proyecto municipal “Berazategui 2050”, un plan de conservación y puesta en valor de este ecosistema que dispondría de una infraestructura sustentable para la apreciación y disfrute de la comunidad, ofreciendo un espacio verde y público de esparcimiento sostenible en la naturaleza. A pesar de que nació al registrar y poner en valor cientos de especies que integran una porción muy importante de la biodiversidad local y regional, este proyecto fue abandonado y, como suele pasar en Berazategui, la ordenanza que lo creaba fue reemplazada por una decisión arbitraria: el 12 de septiembre de este año el predio con su laguna, su vegetación, sus aves y demás animales, fueron entregados a una asociación deportiva para ofrecer actividades como ciclismo, carrera, mountain bike, kayak, entre otras.
Si bien los lugares para realizar actividades deportivas siempre son bienvenidos, preocupa que el proyecto haya implicado el desmonte del bosque nativo y otras comunidades vegetales (tarea que estuvo a cargo de la municipalidad), además del sacrificio de su fauna asociada. Es así como un espacio que era refugio de aves silvestres, que se constituía en un pilar para el contacto con la naturaleza y la educación ambiental, se convirtió en una pista de ciclismo. ¿No había otro lugar disponible?
Destrucción y privatización de lo público: una constante en la política “ambiental” del gobierno municipal. En menos de un mes, los ciudadanos de Berazategui vieron a la Municipalidad enajenar nuevamente un espacio natural público en beneficio de privados, esta vez en aras del deporte, y fueron testigo de la poda salvaje de la biodiversidad ribereña.
Se trata de un hecho ocurrido en los primeros días de octubre, cuando una empresa de poda, contratada por el Municipio, cortó salvajemente, prácticamente por la mitad, a todas las especies que se encuentran a lo largo de la calle 63 de ingreso a la costa de Hudson. Como siempre, la explicación fue estar cumpliendo órdenes.
Una vez más, la biodiversidad ribereña pierde ante los intereses mezquinos de funcionarios y empresarios y, una vez más, los habitantes del Municipio perdemos la posibilidad de conocerlos y disfrutarlos.
Foro Regional en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medio Ambiente.
5/10/2026




