Día Mundial de los Humedales: Los humedales cuidan del agua

Desde 1977, el 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales, en conmemoración a  la fecha en que se adoptó en la ciudad de Ramsar, Irán, la Convención sobre los Humedales, un 2 de febrero de 1971: Los humedales cuidan del agua es el lema de este año.

Simultáneamente las Naciones Unidas ha proclamado 2013 como el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, una ocasión ideal para analizar la conexión entre el agua, los humedales y el hombre.

La Convención sobre los Humedales, llamada la «Convención de Ramsar», es un tratado intergubernamental en el que se consagran los compromisos contraídos por sus países miembros para mantener las características ecológicas de sus Humedales de Importancia Internacional y planificar el «uso racional», o uso sostenible, de todos los humedales situados en sus territorios.

En nuestro país hay 21 sitios Ramsar reconocidos oficialmente, los que suman un total de 5.382.281 hectáreas. Muchos de ellos están bajo constante amenaza, como son el caso de Bahía de Samborombón o la Reserva  Natural Otamendi en la provincia de Buenos Aires, la Reserva Ecológica Costanera Sur (Ciudad A. de Buenos Aires) o las Lagunas y Esteros del Iberá (Corrientes), sólo por mencionar algunas.

En estos días, otras regiones no reconocidas aún oficialmente como humedales, casos del Delta del Paraná, la Reserva de Bernal o la Selva Marginal de Hudson están amenazadas total o parcialmente por grandes emprendimientos inmobiliarios. En todos los casos solo la acción organizada y sostenida de los vecinos y organizaciones sociales y ambientales han impedido que se avance sobre estos territorios.

En nuestra región la batalla por impedir la destrucción de la reservas que ocupan las costas de Quilmes y Avellaneda es diaria, pues las autoridades gubernamentales parecen olvidarse que nuestro país es uno de los que se comprometieron a defender los humedales existentes y propender al cuidado de las zonas que van en esa dirección.

La Convención Ramsar plantea que:

  • Los humedales prestan servicios ecológicos fundamentales y son reguladores de los regímenes hídricos, así como fuentes de biodiversidad a todos los niveles -especies, genético y ecosistema.
  • Los humedales constituyen un recurso de gran valor económico, científico, cultural y recreativo para la comunidad.
  • Los humedales desempeñan un papel esencial en la adaptación al cambio climático y en la atenuación de sus efectos.
  • La progresiva invasión y pérdida de humedales causa daños ambientales graves y a veces irreparables a la prestación de servicios de los ecosistemas.
  • Los humedales deberían restaurarse y rehabilitarse siempre que sea posible.
  • Los humedales deberían conservarse asegurando su uso racional, es decir «el mantenimiento de sus características ecológicas, logrado mediante la implementación de enfoques por ecosistemas, dentro del contexto del desarrollo sostenible».
    Por consiguiente, la conservación de los humedales, así como su uso sostenible y el de sus recursos, se hallan en el centro del «uso racional» en beneficio de la humanidad.

“Los humedales no son competidores por el agua, sino más bien componentes esenciales de la infraestructura hídrica, que ofrecen una fuente limpia de agua dulce y la almacenan”, plantea este año en su mensaje Anada Tiéga, Secretario General, Convención de Ramsar sobre los Humedales. (Ver texto completo)

Los humedales son ecosistemas de gran importancia por los procesos hidrológicos y ecológicos que en ellos ocurren y la diversidad biológica que sustentan.

Entre los procesos hidrológicos que se desarrollan en los humedales se encuentran la recarga de acuíferos, cuando el agua acumulada en el humedal desciende hasta las napas subterráneas. Las funciones ecológicas que desarrollan los humedales favorecen la mitigación de las inundaciones y de la erosión costera. Además, a través de la retención, transformación y/o remoción de sedimentos, nutrientes y contaminantes juegan un papel fundamental en los ciclos de la materia y en la calidad de las aguas.

Los humedales generalmente sustentan una importante diversidad biológica y en muchos casos constituyen hábitat críticos para especies seriamente amenazadas. Asimismo, dada su alta productividad, pueden albergar poblaciones muy numerosas.

Uno de los aspectos fundamentales por los que en los últimos años se ha volcado mayor atención en la conservación de los humedales es debido a su importancia para el abastecimiento de agua dulce.
La obtención de agua dulce se evidencia como uno de los problemas ambientales más importantes de los próximos años; dado que la existencia de agua limpia está relacionada con el mantenimiento de ecosistemas sanos, la conservación y el uso sustentable de los humedales se vuelve una necesidad impostergable.

A pesar de ello aún hay quienes consideran a los humedales tierras marginales que debían ser drenadas o «recuperadas», ya sean para mejorar las condiciones sanitarias o para su afectación a la producción, principalmente para la ampliación del área agrícola o urbana.

Además de las acciones directas que se han realizado para drenar y «recuperar» humedales, estos están sujetos al deterioro del llamado “desarrollo industrial y urbano”.

Es útil recordar entonces, que de nada sirve rasgarse las vestiduras hablando el Día Mundial de los Humedales, (aunque no hemos escuchado a ningún funcionario hablar de esta fecha),  sino que se trata de implementar acciones directas en defensa de los existentes y el pedido de sumar a los que ya están en condiciones de ser reconocidos como tales. Como siempre esto depende de la acción organizada de la gente que está dispuesta a batallar por su derecho a la salud y un ambiente digno.

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