También en lo ambiental el 2020 fue un año para olvidar

Sin dudas el 2020 fue el año más difícil por el que tuvo que atravesar la humanidad, que fue afectada en todos los rincones de la tierra. Quizás solo comparable con las guerras del siglo XX.

Esto no quiere decir que olvidemos los grandes problemas que sufrió y sufre millones de hermanos en distintas partes del planeta, afectados por guerras, hambrunas, pestes, inmigraciones, segregación, agresiones por intereses económicos de los países centrales, etc. etc.

Pero sin lugar a dudas el Covid 19 y sus consecuencias humanitarias  –que fue el centro de la información mundial-  concentraron la atención.

Sin pretender más que volcar al papel algunas reflexiones y por lo tanto absolutamente parciales, y quizás con el objetivo más ambicioso de que se transforme en un disparador, es que nos animamos a mirar la realidad solo desde una arista.

El Coronavirus, que padecemos en la actualidad, al que se lo denominó Covid-19, dijeron desde un principio es de carácter zoonótico, es decir una enfermedad infecciosas que se transmite de forma natural de los animales a los seres humanos. También se conoce que hemos padecido más de una epidemia de estas caracterizas como el ébola, de origen desconocido pero que se considera que el reservorio más probable son los murciélagos de la fruta. También del murciélago puede provenir el SARS-COV-2 (también un coronavirus). Es decir virus que habitan en animales de sangre caliente que en la medida en que pierden sus “inquilinos naturales” buscan alojarse en otros de características similares.

No es muy difícil pensar entonces que la difícil situación en la que se encuentra nuestra casa común, la tierra, pueda ser el factor fundamental en el desarrollo de estas enfermedades, tal cual lo han señalado científicos de todo el mundo. 

Los humanos definitivamente juegan un papel decisivo en esta pandemia. La destrucción de hábitats naturales, la disminución de la biodiversidad y la alteración de los ecosistemas hacen que tales virus se propaguen. Así lo confirma un nuevo estudio exhaustivo realizado por científicos de Australia y Estados Unidos.

Solo a título de ejemplo, dice Joachim Spangenberg, ecólogo y vicepresidente del centro Sustainable Europe Research Institute: “Nosotros originamos esta situación, no los animales”.

Los humanos continúan talando bosques y “Nos acercamos cada vez más a los animales”, dice Yan Xiang, profesor de virología en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, “y esto nos pone en contacto con esos virus”.

La destrucción del ecosistema no solo aumenta la probabilidad de transmisión, sino también afecta a la cifra de virus que hay en la naturaleza y a su comportamiento, dice David Hayman de la Universidad de Massey en Nueva Zelanda,

Creer que esto es solo un problema de Asia y África, los continentes más agredidos, es un error conceptual gravísimo. América está sometida aunque a través de otros métodos.

A pesar de ello, vamos hablar de nuestra realidad como país, tratando de relacionar la falta de voluntad política de nuestros dirigentes, con esta realidad mundial a la que no dejamos de aportar y que fundamentalmente genera problemas de salud (enfermedad y muerte), ambientales y viola los derechos elementales de las personas, irrespetando, por lo tanto, nuestros derechos constitucionales.

No vamos a referirnos a otros temas más que los ambientales. No vamos a negar otros logros y mucho menos algunos en particular. Solo queremos hacer una apretada síntesis de nuestros problemas mayores.

Por tercera vez se ha cajoneado la Ley de Humedales, a pesar de tener dictamen mayoritario de la Comisión de ambiente. Se terminaron las sesiones ordinarias (incluso su ampliación) y no hubo ningún intento por volver al debate. Por su parte, el Ejecutivo no incluyó el tema en las sesiones extraordinarias. ¿La ley de Humedales empieza a recorrer el mismo proceso que las dos veces anteriores?

La protección real de los bosques nativos sigue siendo un sueño. Un ley llena de resquicios para ser violada y un Ejecutivo que en el Presupuesto 2021 la desfinancia. A pesar de que el proyecto duplica numéricamente la partida de fondos planteados en el año anterior para la protección de los bosques de la Argentina, representa menos del 5% de lo que corresponde según establece la Ley 26.331. Desde su implementación en 2009, la ley de Bosques ha recibido menos del 10% del presupuesto que le correspondería.

Las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego, que surgieron después de la secuencias de incendios intencionales, son insuficientes, otra ley que deja huecos, que serán aprovechadas por los señores del poder. No acompaña a la Ley de Bosques, las penalidades no incluyen los delitos a los bienes ambientales y son insuficientes. Una ley que se quedó a mitad de camino.

Mega granjas porcinas. Se reactivaron las tratativas  con los chinos para su producción industrial. Chaco ya tiene en construcción tres de ellas.

Se implantó el trigo transgénico. En simultáneo, el Gobierno también autorizó para su producción la utilización de un peligroso agrotóxico conocido como glufosinato de amonio.

Avanza la minería a cielo abierto. A Chubut la han convertido en “región de sacrificio”. A pesar de la de la férrea oposición popular. Por otra parte, el grupo Lundin, avanza (en San Juan) con el proyecto de explotación de cobre y oro Josemaría que tendrá una vida útil de 19 años.

Crece el fracking. Se sigue apostando a esta forma no convencional de explotación de petróleo y gas. Las últimas informaciones hablan de un ferrocarril desde Vaca Muerta al Puerto de Bahía Blanca, por su parte la Asociación de Abogados Ambientalistas presentó una denuncia penal contra las empresas Colombo, YPF y Chevrón (entre  otras) por acopio de materiales peligrosos, extensivas a las firmas productoras y los funcionarios públicos involucrados.

La mega minería, el fracking, los desmontes, etc. ponen en riesgo las reservas y calidad de agua. La última señal fue la aparición de la Cianobacterias que afecta a toda la región, y que se intentó minimizar sus efectos. En determinadas condiciones ambientales (altas temperaturas, aumento de nutrientes – sistema eutrofizados-) pueden causar problemas al ambiente y a la salud humana y animal. Este fue un ejemplo de los muchos que hay en torno a la efectiva potabilidad del agua de consumo humano.

No ha mejorada el porcentaje de viviendas que tienen cloacas ni acceso al suministro de agua potable.

Estos son algunos elementos a tener en cuenta, a ellos obviamente debemos sumarle la realidad de cada lugar puntual para tener el mapa completo del conflicto ambiental.

En cuanto a nuestra zona, haremos una rápida enumeración que nos demuestran la misma realidad:

  • Serias dificultades en la provisión de agua, en más del 70% de los hogares de Berazategui. Dudosa calidad de la misma en más de una barriada. El municipio no supera la etapa de las promesas.
  • El sistema de cloacas está colapsado, convirtiéndose en un peligro sanitario.
  • Permanencia de los basurales a cielo abierto. Últimamente hemos denunciado a la Justicia tres nuevos. Recién allí las autoridades municipales actuaron sobre los mismos y los sanearon. Pero no son los únicos. Es imperioso la aplicación de un plan de tratamiento de los RSU, terminado con la política de enterramiento de los residuos.
  • Complicidad gubernamental para avanzar sobre el bosque de Hudson, sus humedales y planicies de inundación, en favor de los emprendimientos inmobiliarios. Generando una serie de riesgos para la salud de la población.
  • Peligro inminente de perder, por la inacción gubernamental (nacional, provincial y municipal, la Declaración de Reserva de Biosfera dictaminada por la Unesco para el Parque Pereyra.

Los problemas que sufrimos a diarios son parte de la situación ambiental global que soporta el planeta. La crisis ambiental la resolvemos solamente con la toma de conciencia y la movilización popular.

#ElFuturoesHoy

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