La ciencia y la opinión de la gente no tienen valor para la Justicia, ni para Edesur, ni para el Municipio de Berazategui

Como es sabido hace ya un mes que la subestación Rigolleau está en funcionamiento. Ya empezó la cuenta regresiva para comenzar a contabilizar niños y ancianos enfermos, ya que la obra esta emplazada en pleno casco urbano de Berazategui. Cientos de vecinos conviven con el transporte y transformación de 132.000 voltios en las puertas de sus casas.

Ayer, 27 de septiembre, Edesur empezó a completar su trabajo comenzando el tendido del cableado de media tensión que alimentará a los transformadores barriales y particularmente respondiendo a la presión de los industriales de la UIB que anteponen sus ganancias a la salud de la población. Todo esto a pesar de que diversas Facultades y científicos de las Universidades Nacionales de Jujuy, Córdoba y La Plata se han pronunciado sobre los efectos perniciosos que para la salud genera el electromagnetismo.

Mientras tanto la “justicia” (entre comillas y sin mayúscula) sigue demorando su pronunciamiento, NO responde al pedido de una medida cautelar presentada hace ya más de 5 meses. Entre los Jueces Federales Armella (denunciado por corrupción) y Ziulu juegan al gato y al ratón, esconden partes del expediente y siguen sin pronunciarse. El objetivo salta a la vista: esperar a que se termine la obra y que la presentación judicial se convierta en un hecho abstracto.

Los gobernantes miran para otro lado y acompañan este accionar perverso e injusto.

El ENRE seguirá haciendo el trabajo sucio y posibilitando que no se respeten las normas constitucionales, tanto las ambientales, como el derecho humano a la vida y los derechos civiles a la participación de la comunidad en aquellas decisiones que atañen a su vida cotidiana.

¿El informe de la Facultad de Ciencias exactas de la UNLP realizado en 2012, que demuestra que en las proximidades de la subestación SOBRAL hay más enfermos que en la población distante a la misma, no es suficiente prueba?
¿Las decenas de estudios nacionales e internacionales que explican y demuestran que estos campos recibidos en forma prolongada y a altos niveles producen enfermedades letales, comprobadamente leucemia en niños, tampoco es prueba suficiente?
¿170 muertos y más de 150 enfermos (entre ellos decenas de niños) en los alrededores de la subestación SOBRAL de Ezpeleta, no son prueba suficiente?

Todo ellos: Edesur, industriales de Berazategui, gobernantes y jueces actuantes, son cómplices del genocidio silencioso que sufre la población expuesta a los campos electromagnéticos. Todos son culpables de las consecuencias de no escuchar ni a la ciencia ni a los vecinos.

Río de la Plata, 28 de septiembre de 2012

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