No dejamos de reclamar una ley de humedales.

Humedal3En países democráticos burgueses, donde las leyes responden a ese sistema social, político y económico, obviamente atado a intereses que en muy pocas oportunidades responden a los de la mayoría del pueblo, muchas veces plantearse organizar al movimiento popular para pelear por una ley puede parecer contradictorio, pero contar con esa herramienta sin lugar a dudas ayuda al menos en dos direcciones: por un lado disponer de una norma legal que respalde el reclamo y por otro organizar a los sujetos sociales que pelean por su sanción.

En los temas ambientales obviamente también se da esta situación, aunque con algunos aditamentos que hace todo más peculiar. Lo fundamental es que la problemática es tan grande, global y muchas veces difusa que hace que aún no seamos todos los que nos involucremos en esta pelea, como si sucede con otras reivindicaciones más tangibles.

Después de una larga pelea se consiguió por ejemplo la Ley de Bosques o la de Glaciares, pero para lograr que los proyectos se convirtieran en ley hubo que hacer muchas concesiones en el Parlamento, que generaron agujeros peligrosos por donde los que detentan el poder real encuentran resquicios para violarlas total o parcialmente.

Hoy uno de los reclamos, que tuvo varios proyectos frustrados en el Congreso de la Nación, es la “Ley de  presupuestos mínimos para la conservación, protección y restauración ecológica de los humedales”.

En la Argentina existen aproximadamente 600.000 km2 de humedales, lo que representa el 21,5% del territorio nacional. Los humedales son ecosistemas naturales que proveen un conjunto de bienes y servicios que garantizan la calidad de vida tanto de los pobladores locales como de los habitantes de áreas vecinas.

Pero como hemos dicho infinidad de veces la provisión a la sociedad de esos bienes y servicios ecosistémicos depende del mantenimiento de la integridad ecológica de los humedales, pero lamentablemente ocurre todo lo contrario, pues en lugar de protegerlos y apoyados en el hecho de que la actividad esté desregulada hace que el afán mercantilista del hombre moderno avance sobre ellos con mega-emprendimientos inmobiliarios, con deforestación, ampliando la frontera agrícola-ganadera o la industrialización de procesos de pesca.

humedalAl 2018, la Argentina tiene registrados solamente 23 sitios protegidos por la Convención de Ramsar, aunque igual son violentados permanentemente. Estos sitios reconocidos son apenas un 10% de la totalidad existente.

Por otro lado, un falso concepto de federalismo le otorga a las provincias el manejo del suelo y de allí, muchas veces, parten las concesiones que entregan la parte sustancial de nuestro patrimonio natural.

Obviamente, no vamos a dejar de batallar por una ley de Humedales para tener una herramienta más en la pelea por su defensa, aunque estamos convencidos de que solo en la movilización popular reside el éxito o no de esta batalla. Para ello la difusión constante de que es un humedal y los servicios que presta a la vida humana y animal es una tarea sostenida. Para ello todos los medios son útiles.

De allí, nuestro trabajo junto a otros grupos sociales y ambientales por la defensa de la costa de Hudson que es un reservorio de una biodiversidad de enorme riqueza, pues se conjuga la presencia del bosque y selva ribereña, una reserva de biosfera, humedales y valles de inundación que además son hábitat natural de decenas de animales silvestres y reservorio de una flora de enorme importancia que presta un servicio incalculable en la batalla ambiental del hombre, a escala planetaria, para evita el llamado calentamiento global.

El Gobierno local niega con los hechos esta realidad y ahora –debido a cierta presión social- solo le interesa encontrar para esta región un uso turístico-recreativo aunque no ha pasado de su enunciación y no mostró un solo plan de acción. Esto después de haber habilitado el uso del suelo para la construcción de tres complejos inmobiliarios que ocupan unas 1800 hectáreas y que ponen en peligro la zonas de bosque y humedales aún no ocupados por la vorágine del negocio, incluso la propia Selva Marginal. No está demás decir que estos 3 barrios son parte de los 33 que a lo largo de estos últimos años han autorizados, muchos de ellos en lugares que afectaron zonas que debieron ser reserva natural.

Por su parte el OPDS, organismo de aplicación, siempre está del lado de los emprendedores inmobiliarios aprovechando los mencionados agujeros que las leyes dejan.

 

  • LEY DE HUMEDALES YA
  • BASTA DE AGREDIR LA COSTA DE HUDSON Y TODO SU ECOSISTEMA. RESERVA NATURAL YA.
  • PROTECCION A TODO EL SISTEMA RIBEREÑO
  • EL FUTURO ES HOY

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